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Martes 23 de Enero

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Cadena de valor del cuero: una oportunidad para la Puna Jujeña

ale agustinho nov-16
Sólo se aprovecha el 6 por ciento de cueros que quedan de la faena.

 

Por Alejandra Agustinho* para Jujuy Rural y Económico

¿Cuáles son los recursos en la región?

La Puna Jujeña dispone de condiciones ecológicas y geográficas especiales, sustrato para formas sociales de organización, de notable complejidad, a partir de su capacidad de adaptación cultural y productiva a condiciones adversas del medio. Los habitantes de la región integran mayoritariamente la Agricultura Familiar.
En este entorno de fragilidad agroecológica, el modelo productivo más adecuado es la ganadería de altura, caracterizada por el pastoreo extensivo con rodeo diversificado, compuesto por cabras, ovejas y llamas. Cada especie integra el sistema de acuerdo a las finalidades de uso del núcleo familiar y comunitario, y su utilización como recurso económico responde a una diversidad de decisiones que superan la interpretación simplista de la perspectiva sectorial, según criterios modernos o de estricta racionalidad económica.
Como referencia, para el departamento de Cochinoca el 92% de los productores son familiares, y disponen del 71% de la superficie agropecuaria con un 65% de EAPs sin límites definidos (la mayoría de uso comunero). La ganadería genera el 85% del Valor Bruto de Producción del departamento.
Estimaciones realizadas a partir de los registros del SENASA, año 2013, en la Puna hay 157.340 llamas, 76.960 cabras y 326.822 ovejas, que portan en total unas 560 mil pieles pasibles de ser procesadas.... Dado que el producto carne es de vital importancia para las estrategias de reproducción de las familias, podemos definir un piso mínimo o base de disponibilidad actual de pieles de alrededor de 32.500 unidades anuales, según estimaciones de los volúmenes de faena actual destinada a consumo y venta de carne.
Sin embargo, es el derivado menos abordado por las políticas y por los productores, que en líneas generales la consideran y tratan como un residuo. Estimaciones varias indican que sólo el 6% de las pieles ingresan a circuito comercial. A pesar de esta realidad, existen recursos técnicos especializados y en condiciones de operar con experticia en el sector; de igual forma, los niveles de organización comunitaria y productiva del territorio son propicios para comenzar a generar la cadena virtuosa en economía de cercanía.
Actualmente la piel derivada de faena no cuenta con un circuito productivo establecido; se la gestiona como un residuo, con precios irrisorios ($20 y $35) en los puntos de mercado donde se lo retira. Paradójicamente, el consumo provincial en los comercios urbanos del rubro depende de cueros importados desde la Región Pampeana. El uso de cuero para manufactura como actividad rural y urbana demanda volúmenes significativos, y las experiencias de procesamiento artesanal son dispersas y de autoconsumo.

En la etapa del agregado de valor

A diferencia de la carne, la piel puede ingresar en el circuito comercial y productivo con requisitos sanitarios y de conservación básicos. Técnicas desarrolladas por el INTI, posibilitan trabajar en la óptima conservación con costos mínimos al momento de la faena. La posibilidad de acopio por tiempo prolongado sin que baje la calidad, constituye una oportunidad para que los productores familiares generen un ingreso adicional al disponer de un insumo básico para la cadena. Esto significa que cualquier productor puede agregar valor a la piel en el primer eslabón, sin necesidad de especializarse en la cadena del cuero.
La mejora de la calidad en las pieles debe ser considerada como una actividad continua que beneficia a los distintos componentes de la cadena de valor del cuero: pequeños productores, curtidores, manufactura y comercialización, y consumidor final. La insistencia en la calidad debe ser uno de los incentivos para la mejora sustancial del precio. Como en la mayoría de los productores de esta región, se enfrentan a un mercado deprimido, débil, y que expulsa el insumo para su procesamiento extraregional.
Existen alternativas de agregado de valor según escala y procesos adecuados a las zonas rurales ecológicamente vulnerables. Si bien se asocia -con motivos fundados - a los procesos de curtido como muy contaminantes, esto se manifiesta especialmente en los establecimientos de alta escala, donde la gestión ambiental de efluentes es costosa, compleja y a menudo ineficiente. Existen, sin embargo, alternativas de procesos, con menor escala y amigables con el ambiente, diseñadas para áreas rurales y con escasez de agua, tanto de base artesanal como mecanizada.
Ante estas posibilidades, es factible pensar y proponer para nuestra provincia el desarrollo de la cadena de valor desde una visión integrada, que se encuadre en la definición de fomento para una economía de cercanía. Las unidades productivas para el agregado de valor (acopios, curtiembres, talleres de manufactura) son componentes relevantes para la organización de las cuencas ganaderas locales, ya que los productores ganaderos pueden ser proveedores habituales, obteniendo un rédito adecuado a la actividad. Los proyectos que se están iniciando fijan precio de pieles de calidad aceptable, y según el proceso de conservación propuesto, $50 para pieles de cabra y oveja, y $80 en pieles de llama depilada. Estos operan como precios de referencia.
La puesta en marcha de unidades productivas locales propende a consolidar un mercado más equilibrado entre los eslabones, y tiende a fijar recursos genuinos, ya sea en producto o en dinero. En la situación actual, las escasas piezas que no se integran al autoconsumo, se "regalan" y son sistemáticamente exportadas para su procesamiento extra regional. Contra lo deseado, esta dinámica extractivista refuerza las tendencias al empobrecimiento: el productor no puede cubrir costos mínimos según su modelo de producción. En este contexto desfavorable, es necesaria la fijación de recursos en unidades productivas para el agregado de valor, único factor que permite elevar precios de productos y revertir círculos viciosos.
Finalmente, el desarrollo de la cadena de valor del cuero contribuirá a la mejora integral de las demás cadenas asociadas a la ganadería de altura: Lana, Fibra y carne. Cada animal gasta energía y materia para producir una piel, independientemente de que luego sea ingresada al circuito comercial.

 Según la información disponible, en 2016, la comercialización de las pieles se hace bajo modalidad "al barrer", por lo general con dos destinos: el precio de mercado en la puna jujeña es de $20 la unidad, y las que salen a Bolivia, se venden en La Quiaca a $35. El precio está totalmente subestimado, regido por estructuras oligopsónicas de mercado.

 El entrenamiento en conservación de pieles en campo debe perseguir un doble propósito: disponer de pieles de calidad, y entrenar en buenas prácticas de faena, para el uso de la carne, con especial énfasis en la faena intrafinca.

 Una de las herramientas principales para equilibrar costo, precio y valor, es la comprensión del producto, la evaluación de su calidad, y la medición de acuerdo a parámetros objetivos. Es fundamental que en las estrategias técnicas para el desarrollo, se complementen de manera inteligente tecnologías duras y blandas, de manera de consolidar el lado virtuoso del sistema.

 Debe entenderse que no es posible acceder al precio adecuado por la mera comparación con el precio del producto en los comercios del ramo: los mismos son de base industrial, de producción en escala, y por lo tanto de costo de producción más bajo (aunque con otros costos asociados negativos, tal el caso medioambiental). Debe construirse el precio adecuado al proceso y al producto, identificando los nichos de mercado posibles para el procesamiento del producto a un precio justo.

 Es necesario complementar toda la ingeniería del proceso productivo para el agregado de valor, con la conformación de un esquema de costos y valorización del trabajo incorporado, específicos para los productos, que necesita encontrar un punto de comercialización determinado, en el que el cliente adquiera el producto valorándolo por su precio real.

En referencia a las opciones tecnológicas:
- Los procesos se definieron considerando: la escasez de agua, la vulnerabilidad ambiental del entorno, y la escasa infraestructura.
- Las personas no cuentan con propensión a las rutinas de un establecimiento productivo urbano, ya que predomina la cultura rural, basada en la adecuación de los tiempos a los ciclos naturales.
- El seguimiento técnico debe ser continuado en el tiempo, integrado en un proceso de transformación y desarrollo local.
- Es fundamental construir una institucionalidad de apoyo para que la actividad se integre al desarrollo del territorio y perdure en el tiempo.

* Maria Alejandra Agustinho es Licenciada en Sociología por la UBA, Magister en Epistemología y Metodología de la Ciencia. Actualmente doctorando de la UNJu Se desempeña como Profesora Ordinaria en las facultades de Ciencias Económicas y de Ciencias Agrarias de la UNJu, y en nivel de postgrado
Con amplia experiencia en gestión y transferencia tecnológica, ha sido miembro de los equipos técnicos de la Unidad de Desarrollo y Vinculación Tecnológica de la UNJu, coordinadora de programas oficiales de desarrollo rural, y directora técnica del INTI Jujuy. En la actualidad formula proyectos relacionados al desarrollo de cadenas de valor con especial orientación a derivados de ganadería de altura.